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domingo, 14 de febrero de 2010

Crónica íntima de las reinas de España

En los cuentos que nos contaban de niños, las príncipes eran apuestos, las princesas bellísimas, y al final de la historia se casaban enamorados y vivían muy felices. En el caso de la historia de España cuesta encontrar algo parecido.
El libro "Crónica íntima de las reinas de España", de José Antonio Vidal Sales, hace una biografía de las monarcas españolas desde la primera mujer de Felipe V hasta la de Alfonso XIII, centrándose en sus intimidades y secretos de alcoba, más que en su figura histórica. Un tema que podría haberse enfocado desde la óptica del morbo y el amarillismo, es tratado con buen gusto y respeto, buscando desvelar el lado humano de las personas implicadas. Así, podemos ver cómo la "razón de estado" ha sido normalmente el principal motivo de las bodas. Se buscaba una princesa que convenía a los intereses nacionales y se le encasquetaba al príncipe o rey, quisiera o no. Para ello era común "comerle el tarro" al monarca exagerando las virtudes de su futura prometida y escondiendo sus defectos. Algunas princesas, siendo aún casi niñas, eran obligadas a venir a España desde otros países para casarse con reyes mucho mayores que ellas. En el libro se cuenta cómo esas adolescentes, lejos de sentirse felices y orgullosas como las princesas de los cuentos, estaban muertas de miedo, sobre todo a la hora de consumar el matrimonio. En muchos casos se casaban familiares (primos, sobrinos...) entre ellos, lo que producía graves defectos en la descendencia.
El poder siempre ha fascinado y atraido. Si a eso le sumamos que en los matrimonios reales el amor brillaba por su ausencia, la consecuencia es que la mayoría de reyes españoles de la época tuviera innumerables aventuras extraconyugales. Mientras a los reyes les iba más el "salir de caza", las reinas gustaban más de los amantes fijos. Es curioso cómo el pueblo llano conocía estos escarceos e incluso hacían chascarrillos y canciones sobre ellos.
Algunos reyes acabaron queriéndose, aunque no fue lo habitual. Quizá la única historia con verdadero amor fue la que unió a Alfonso XII con María de las Mercedes. Lástima que durara tan poco por la prematura muerte de la reina.
En definitiva, ni los reyes han sido siempre apuestos y bravos galanes, ni las reinas "mean colonia". Son personas que, como todas, tienen sus miedos y conflictos. Y les cuesta tanto alcanzar la felicidad como al resto de los mortales, a pesar de su poder.
Libro recomendado para todos aquellos a los que les guste la historia más allá de fechas,y acontecimientos.

miércoles, 13 de enero de 2010

La historia prohibida del Sáhara Español


En uno de mis lejanos días de escuela, un compañero vino un día a clase con un atlas del año de la polca. El profesor, al hojearlo, dijo: ¡Pero qué viejo es ésto, si sale el Sáhara Español! Ese menosprecio consiguó en mí el efecto contrario al esperado, y no descansé hasta que conseguí poder echarle un vistazo a tan obsoleto libro. Efectivamente, aparecía el Sáhara Español, además de la Guinea Española, el Rif y el Ifni, últimos vestigios del imperio "do no se ponía el sol". Aunque fuesen poca cosa, siempre me han interesado todos los asuntos relacionados con nuestro imperio de bolsillo.
Hace poco el asunto del Sáhara Occidental volvió a salir a la palestra por la huelga de hambre de la saharaui Aminatou Haidar, que puso en jaque a la diplomacia española. Hasta que, mal que bien, y con ayuda internacional, se salió del paso , aunque el problema de fondo siga enquistado. Ávido de conocer más sobre el asunto, cayó en mis manos el libro "La historia prohibida del Sáhara Español", del periodista Tomás Bárbulo, buen conocedor de la problemática, ya que vivió en el Aaiun hasta el fin de la ocupación española. El libro cuenta la historia del Sáhara Occidental desde el principio de la colonización hasta nuestros días. Curiosa es la explicación de la forma tan curiosa de sus fronteras. Están, como la mayoría de los países africanos, trazadas con tiralíneas, aunque con algunos giros un tanto extraños.¿La razón? Esas fronteras se discutieron con los franceses, que no dudaban en mover un poco la línea para pillar en su territorio yacimientos mineros o zonas con determinadas riquezas. La endeblez de nuestra política exterior actual es evidente, pero la cosa viene de lejos. El pasotismo siguió unos cuantos años, hasta que a mediados del siglo XX empezamos a tomarnos la colonización un poco más en serio. Se descubieron yacimientos de fosfatos, e incluso se hizo al territorio una provincia española, para intentar burlar el mandato de descolonización de la ONU. Pero no coló. Además, a principios de los 70 se fundó el Frente Polisario, grupo armado cuyo objetivo era la independencia. Viendo el panorama, España decidió irse. Pero Marruecos vio con ojos golosos el territorio y empezó a presionar al gobierno español para apropiárselo. La ONU dijo que "nones", que había que hacer un referéndum. Marruecos organizó la Marcha Verde, y Arias Navarro no se complicó la vida. Dividió el territorio en dos partes, una para Marruecos y otra para Mauritania y los saharauis que se apañen. Marruecos entró a saco, y los saharauis tuvieron que huir y refugiarse en campamentos. El Frente Polisario consiguió echar a los mauritanos de su parte, lo que aprovechó Marruecos para apropiarse de todo el territorio. Hizo unos muros defensivos aislando al Polisario y allí se han quedado. En el libro se cuenta muy exhaustivamente lo que yo he relatado en unas lineas. Está muy bien documentado, y es lectura muy recomendada para todo aquél interesado en el tema.
La retirada del Sáhara Español es, probablemente el más vergonzante episodio de nuestro poco enriquecedor pasado colonial. Los principios se dejaron a un lado y se impuso una "realpolitik" que, a diferencia de lo que suele ser habitual, tampoco supuso ninguna ganancia material. Tampoco ha sido la única vez que hemos hecho mal las cosas. La independencia de Hispanoamérica fue precedida de una sangrienta guerra. El "Desastre del 98", fue eso, un desastre. Y la situación actual de Guinea Ecuatorial (con un dictador de la peor ralea, la etnia bubi sometida a los fang, extrema pobreza a pesar del dinero que deja el petróleo, y la isla de Annobón convertida en un gigantesco basurero) es lamentable.
Sirva como ejemplo de hacer las cosas bien el imperio británico y su Commonwealth. Algo de razón tenía Juan Luis Guerra, cuando decía:"Será porque aquí no hablamos inglés". Aunque peor sería para él hablar francés. Ello significaría vivir en Haití, un país mucho más pobre y violento (terremotos aparte) que su compañero insular, la República Dominicana.