En Lawrence hay un local de comida rápida con una peculiaridad:todo lo que se consume allí es orgánico y procede de granjas y proveedores locales. De allí su nombre. "Local Burguer". Allí pude degustar una excelente hamburguesa de búfalo orgánico que estaba para chuparse los dedos.
El dueño del local tuvo una genial idea para promocionar lo saludable de la comida que sirve. Se inspiró en la película-documental "Super Size Me", en la que un individuo se alimenta durante un mes exclusivamente de productos del McDonald's, con graves deterioros para su salud. En este caso, una persona de Lawrence con sobrepeso y ciertos problemas de salud hizo todas sus comidas durante un mes en el "Local Burguer". Los resultados fueron espectaculares:pérdida de peso, bajada de la presión arterial y del colesterol, aumento de la testosterona, descenso del nivel de insulina...
Una de las ideas que nos vienen acerca de los Estados Unidos es que es un país de gordos, en el que la mayoría de la gente abusa de la comida rápida y en el que apenas se hace deporte. Muchas veces esa imagen es fomentada por los propios americanos, con documentales como el Super Size Me u otros. Ahora que he estado por allí, he podido comprobar que hay algo de verdad en eso. Los supermercados tienen unos pasillos anchísimos, con cientos, sino miles de productos poco beneficiosos para la salud: snacks, bebidas azucaradas, bollería... También hay una variedad y cantidad enorme de cadenas de restauración de comida rápida hipercalórica. Y casi siempre con el añadido de que las ciudades están diseñadas para que el coche sea un elemento indispensable. En una ciudad pequeña como Lawrence, la casa donde he estado distaba 50 minutos andando del centro. Y además se trataba de un paseo nada agradable, por carreteras y parajes desolados.
Pero hay otra cara en la moneda. En los mismos supermercados donde se venden 50 marcas distintas de patatas fritas, hay unas secciones enormes de productos ecológicos. La variedad de frutas y verduras es enorme. Se ve mucha gente corriendo por la ciudad, aunque el paisaje urbano no invite a ello. Y si comparáramos la promoción del deporte en la universidad estadounidense y la española nos echaríamos a llorar inmediatamente.
En definitiva, sin negar el problema que afecta a mucha población, en Estados Unidos, quien se quiere cuidar y comer sano, lo puede hacer. Y con más opciones que en España, donde a veces cuesta remover cielo y tierra conseguir ciertos productos orgánicos, y en muchas ocasiones se pagan a precio de oro.
