martes, 3 de julio de 2012

Iver and Wexham 5k Fun Run

Tras casi un año y medio trabajando todos los domingos, era cuestión de aprovechar mi recién conseguida libertad para apuntarme a un carrera, que, como la mayoría, suelen disputarse ese día. Había una muy tentadora al oeste de Londres que se corría a orillas del Támesis. Pero competía con otra organizada en un parque de Langley, cerca de mi casa. Es rara la ocasión en la que se puede ir andando a la salida de una carrera. Además era gratis. ¿Qué más puede pedir un pateador ni un clavel como yo para ser feliz? Era una carrera de 5 km cuyo recorrido transcurría integramente por el Langley Park, sobre caminos de tierra y césped. En la salida se habían montado unos chiringuitos donde vendían pasteles, había rifas benéficas y hasta juegos para niños. Todo ello amenizado por una banda
de música. Incluso había un cátering móvil y urinarios. Ciertamente he corrido medias maratones mucho más multitudinarias con mucha peor organización que esta humilde prueba. Como homenaje a la selección española de fútbol, que ese día jugaba la final de la Eurocopa, y a los atletas españoles que estaban disputando los europeos en Helsinki, pensaba correr con una camiseta de la selección española de atletismo con manga larga que me había regalado mi hermano. Pero poco antes de empezar, me di cuenta que hacía demasiado calor para correr de largo. No había llevado ninguna camiseta técnica de manga corta, sino una de algodón que fue con la que corrí.El pragmatismo se impuso a la emotividad. Así que en unos momentos pasé de ser un atleta internacional claro aspirante al oro, a ser un humilde dominguero. Esto no me hizo venirme abajo, ya que en ese momento aparecieron 3 amigos de Windsor que habían venido a ver la carrera y me dieron la motivación que necesitaba.
A veces sucede, sobre todo en medias maratones o maratones, que las condiciones climáticas cambien. En este caso, la prueba empezó con sol, pero al poco tiempo se puso a llover. Paró la lluvia y empezó el viento. Cuando Eolo se cansó, se nubló el cielo un rato más, pero pudimos llegar bajo un radiante sol.Todo eso en poco más de 20 minutos. Desde luego que aquí el hombre del tiempo lo tiene chupado. "Para mañana se esperan cielos despejados, nublados, lluvia y viento". El 90 % de las veces acertaría. Llevaba unos meses en los que había entrenado muy poco. Pero las últimas semanas he tenido más tiempo libre y he apretado el pistón. No estoy a tope, pero me puedo defender. Una carrera de 5 km no tiene mucha historia. Es ir casi a tope desde el principio. Me coloqué bastante adelante en la salida y procuré ir cerca del grupo cabecero en los primeros compases. No se puede decir que estuviera la flor y nata de los fondistas británicos. Se trataba de una prueba popular y si se me apura, hasta familiar. Aún así, había unos pocos de un nivel bastante decente. Procuré que el grupo de cabeza no se me fuera mucho y poco a poco fui adelantando a los que se rezagaban del mismo. En el segundo kilómetro adelanté a la primera mujer y vi que mi objetivo (machista donde los haya) de no ser superado por ninguna fémina iba a cumplirse. En el último kilómetro me costó un poco mantener el ritmo, lo que fue aprovechado por otro "camiseta de algodón" para alcanzarme y superarme. Me sirvió como referencia hasta el final de la prueba, e incluso intenté batirle con mi poderoso final, pero él también esprintó y llegué por detrás de él. Mi tiempo fue de 20'48´´, es decir, a poco menos de 4'10'' el kilómetro. Una marca bastante buena para mí, aunque creo que podría bajar de los 4 minutos el kilómetro en un 5.000 si estuviera a tope. Gracias a esos 20`48'' puede acabar octavo, que no está nada mal. La bolsa del corredor fue bastante modesta (botellín de agua,gominolas, una chocolatina y la inevitable medalla) pero no hay nada que reprochar teniendo en cuenta que la inscripción era gratuita. Una vez recuperado del sofocón visité el parque con mis amigos (a ver si se animan para la próxima) y nos fuimos a descansar a casa y coger fuerzas para vibrar viendo la final de la Eurocopa esa tarde.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La gota china

La gota china (a veces mal llamada "gota malaya", incluso por mí)  es una tortura que consiste en inmovilizar a un sujeto y dejar caer gotas de agua continuamente sobre su cabeza. Si se les da el tiempo necesario, las gotas  pueden perforar el  craneo y llegan al cerebro.
 Una gota de agua no parece un arma muy poderosa. No se espera que cause un gran dolor ni que sea dañina. Pero la sucesión de muchas de ellas puede causar un auténtico estropicio, tanto físico como psicológico.
  Últimamente mi trabajo se asemejaba a una refinada tortura aunque no lo aparente. No tengo que hacer un gran esfuerzo físico. Las jornadas laborales no son extenuantes (8 horas con un descanso de media hora). No es un trabajo de mucha responsabilidad. Hay que pensar un poco, aunque no demasiado y cuando hay un problema siempre contamos con el "comodín de la llamada" a nuestra supervisora.Por si fuera poco, una de nuestras tareas denominada "taste panel" consiste en hornear unos cuantos productos y catarlos para ver si cumplen los requisitos. Y lo mejor de todo, sin duda, es el nombre de mi puesto "Quality Controller", que suena a algo importante. Mucha gente firmaría tener un trabajo así, y más en los tiempos que corren(frase odiosa que hace que últimamente se justifique lo injustificable). Pero el trabajo de "Quality Controller" en mi empresa tiene también sus puntos negros. Empezando porque para el propietario no somos más que unas "moscas cojoneras" que frenamos al departamento de producción. Si un trabajo no se ve necesario, no será valorado. Por ello nuestro salario es más bien escuálido. La jornada continua es algo positivo, aunque no tanto cuando me toca el turno de mañanas (de 6 a 14), y si tenemos en cuenta que tengo que trabajar 6 días a la semana. Una fábrica no es el lugar más hermoso y motivador para estar encerrado gran parte del día, por mucho que el tiempo en el exterior no sea siempre apacible. Como en todas partes, hay gente buena, mala y regular. Pero ver los mismos caretos día tras día, sin ningún contacto con el exterior, tampoco ayuda a mantener el ánimo elevado. A todo ello le podemos sumar un trato al trabajador absolutamente mezquino.Como muestra dos botones: En Navidad no recibimos ni un triste "happy Christmas"(y ni mucho menos algún detalle material) por parte de la compañía. El Jubileo de la Reina, que se celebra cada 10 años será día festivo en todo el Reino Unido...menos en "Montana Bakery". Mis tareas son relativamente variadas, pero se repiten día tras día. Y eso 6 días a la semana, durante más de un año acaba siendo un auténtico castigo. Para echar un poco de sal en la herida me enteré de que mi departamento les había subido el sueldo a mis compañeros cuando un operario de limpieza me preguntó por qué yo cobraba menos que ellos. Quizá mi supervisora sepa por qué, ya que ha luchado en más de una ocasión porque así fuera. Los últimos meses han sido una batalla en la que no he luchado por media libra más a la hora, sino porque se me tratara con justicia. Ha sido al darme cuenta de que mi batalla era inútil cuando he decidido que debía evaporarme mientras me quedara un rescoldo de dignidad. Sin darme cuenta, esta gota malaya había convertido mi vida en algo muy estrecho. Mi semana consistía en trabajar, llegar a casa y no hacer nada, quedándome el sábado para aprovecharlo haciendo algo que me evadiera (viajes o fiestas). Lo mismo tocaba en vacaciones. Así, no me quedaba margen para pararme a observar qué pasaba conmigo y qué quería hacer con mi vida. Lo peor de una tortura es que no sabes cuando va a acabar. En mi caso sé que habrá terminado en 15 días. Y eso es ya una auténtica liberación.

domingo, 20 de mayo de 2012

Ostalgie

El término alemán "Ostalgie" se refiere a la nostalgia que sufren algunos habitantes de la extinta República Democrática Alemana de la vida en su país antes de la reunificación. Podría decirse que no sólo de los que vivieron en ese país, ya que, en cierto modo, se puede decir que soy un "ostálgico". Me apasiona toda la información sobre cómo era la vida en la Alemania del Este, entre de mis películas favoritas se encuentran "Good bye Lenin" o "La vida de los Otros" y cuando visité Berlín, no sólo pasé más tiempo en la zona oriental, sino que me alojé en un albergue retro en cuya habitación colgaba un retrato de Erick Honecker.
Para explicar semejante pasión se me ocurren dos explicaciones. La primera es que en mi vida anterior haya sido un alemán ferviente defensor de las ideas socialistas. Pero otra explicación más científica nos lleva al verano de 1990 en Split. Allí se celebró el XV Campeonato de Europa de atletismo. La atletas de la RDA barrieron en las pruebas de velocidad femenina. Recuerdo que me llamaron bastante la atención (no sólo por sus méritos atléticos) Grit Breuer y Katrin Krabbe. El escuchar el bonito himno de la Alemania del Este tantas veces cada vez que estas dos atletas subían al podio debió grabarse a fuego en mi subconsciente. Tanto como para que, una persona como yo, tan amante de la libertad como detractor del comunismo, no pueda evitar una inevitable atracción por un país que empecé a conocer precisamente en su canto del cisne. Pero no es la clase dirigente que tan hipócrita y cruelmente dirigió el país lo que más me interesa. El hecho de dividir un país culturamente homogéneo en dos estados distintos con dos sistemas económicos antagónicos se puede catalogar de un experimento sociológico a gran escala. Allí se pudo demostrar qué sistema acaba funcionando por sí solo, y cual necesita del miedo y la opresión para mantenerse. Y la peor parte se la llevaron los sufridos "ossies" que veían como sus vecinos del oeste mejoraban su poder adquisitivo, disfrutaban de la libertad y montaban flamantes Mercedes o BMW mientras ellos se conformaban con los humildes Trabant. Pero todas las personas buscan de algún modo su felicidad cotidiana. El berlinés "DDR Museum", es el museo en el que más he disfrutado en toda mi vida. Eso pese a que seguramente, cualquier cuadro que está en los sótanos del Museo del Prado esperando su oportunidad para salir a la luz, cuente con mayor valor en el mercado que todo el contenido de este museo junto. Se trata de objetos de la vida cotidiana de la antigua república como tebeos, envases de alimentos,dibujos animados, discos,testimonios, monedas e incluso una reproducción de un salón de una casa cualquiera. Todos estos pequeños detalles, junto con la seguridad y estabilidad en el trabajo y una sociedad más cooperativa hacían en cierto modo soportable la vida en un estado gris y axfisiante. Sin olvidar tampoco los innumerables éxitos deportivos que asombraban al Mundo (y a un servidor), hasta que luego se supo que fueron conseguidos de forma poco lícita y en algunos casos con graves consecuencias para los deportistas.
En definitiva, por mucho que me haya informado de las brutalidades de la Stasi, o de las consecuencias que tiene levantar un muro para dividir una ciudad en dos de la noche a la mañana, el himno de la República Democrática Alemana es mi favorito. Por eso si algún día soy campeón de algo y subo a un podio, solo le pido a la organización del evento que se equivoque con el himno español. Pero no quiero escuchar el himno danés como le sucedió a Alberto Contador en el Giro de Italia. Ni el Himno de Riego como tuvo que escuchar el equipo español de Copa Davis en Australia. Me gustaría que en mi honor sonara el "Auferstanden aus Ruinen". Seguro que me emocionaré aún más que si me tocara escuchar la Marcha Real.

lunes, 14 de mayo de 2012

Nos las quitan de las manos...

Ante la crisis que también ha llegado con fuerza al Reino Unido, las grandes cadenas comerciales se han lanzado a una agresiva política de reducción de precios. Como muestra, esta oferta que rebaja el precio de una pizza nada menos que en un 0'386%. Si hay alguien interesado que no se duerma y corra al Sainbury's de Slough antes de que vuelen.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Pero por qué no te callas?

Esta mañana a las 7.30 me ha despertado un pájaro que no paraba de trinar con un estilo monocorde y desagradable. Pasando tan molesto trance lamentaba que Su Majestad Don Juan Carlos no se hubiera dedicado a la caza de aves en las Islas Británicas en vez de a la de proboscideos en el sur de África.

viernes, 11 de mayo de 2012

La vida del emigrante

Revisando mi blog, me he dado cuenta de que llevo casi un mes sin publicar. Hay gente que me dice que tengo que escribir más, que lo de vivir fuera tiene que dar mucho juego. Es cierto que al principio pasan muchas cosas y todo es nuevo. Pero con el tiempo, mi vida ha pasado a ser tan rutinaria como lo pudiera ser en España. O más, si tengo en cuenta la naturaleza de mi trabajo (6 días a la semana en una fábrica). También me podría obligar a escribir algo cada día como hizo un andaluz que se lanzó la aventura en Dublín que, a falta de acontecimientos más destacados, ilustraba su blog con fotos y explicaciones de los manjares que se cocinaba a diario. Entre la visión de los Celtas Cortos: "Un Dios maldijo la vida del emigrante" y la idea que tienen algunos de que irse a vivir a otro país es un no parar de irse de fiesta y pototear, hay un término medio en el que me estoy moviendo. Mi situación es relativamente cómoda. El trabajo lo tengo más o menos controlado, voy ahorrando y poco a poco mi inglés va mejorando. Pero el fantasma de la apatía planea en el horizonte. Mi objetivo vital no es formar una familia, comprarme una casa y salir adelante (aunque no sean cosas que descarte), sino el crecimiento interior. Y para ello hay que enfrentarse a los miedos que no aparecen cuando la vida se convierte en monótona. Llega la hora de mover ficha. Sólo me queda decidir a qué casilla.

lunes, 16 de abril de 2012

Rigidez comercial

El sábado pasado, en uno de mis maratonianos paseos por el Gran Londres, acabé en el barrio de Crystal Palace. La zona está situada en una colina y cuenta con un parque muy agradable con unas vistas magníficas. En la calle principal me llamó la atención un cartel en un establecimiento de comida rápida ofertando hamburguesas de cordero a una libra. Tenía curiosidad por probarla y más a tan razonable precio. Al pedirla, el propietario me dijo que el cartel del exterior no estaba vigente y no podía pedirme la hamburguesa sola. Me indicó un cartel en el interior que ofrecía dicha hamburguesa con patatas y bebida por dos libras. Oferta más que tentadora. Le pregunté qué bebida incluía el "pack" y me enumeró 4 ó 5 variantes de Coca-Cola. Le comenté que no quería Coca-Cola y le pregunté si podía pedir otra bebida (unas latas de "Mirinda" en el frigorífico estaban diciendo "bébeme"). Su respuesta fue tajante: "Try next door" o lo que es lo mismo, "prueba en otro sitio".Entre el clásico comercial agresivo que le vende un peine a un calvo y éste le acaba comprando media docena, sólo para que le deje respirar, y el dueño de esta hamburguesería, tiene que haber un término medio...