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viernes, 1 de mayo de 2009

YMCA: Ve la oportunidad, no el problema.

Si algo echaba a faltar de Huesca en mi andadura escocesa eran las conferencias. Estoy en un pueblo de 3000 habitantes y no se pueden pedir peras al olmo. Por eso, a la primera ocasión que he visto me he lanzado de cabeza. Había visto unos carteles por el pueblo anunciando una AGM, que no sabía lo que era en la que un miembro de YMCA (qué gran publicidad le hicieron los Village People) daba una disertación con el título: Ve la oportunidad, no el problema. Como tratar con jóvenes problemáticos. Se invitará a refrigerio. Un auténtico cazapicoteos como yo no podía fallar. Además ha sido en la misma calle donde vivo.
Tras recorrer los escasos 30 metros que había desde mi casa al acto me he sentado en una sala un poco cohibido, ya que todo el mundo parecía conocerse. Me ha venido una señora para que apuntara mi nombre, teléfono y dirección. Empezaba a olerme una encerrona. Luego me han pasado una hoja con el orden del día y otra con los gastos e ingresos. Se trataba de una reunión de socios. Han comentado los presupuestos y han reelegido a la junta directiva. Yo estaba esperando que me echaran de un momento a otro por topo, pero no. A continuación, un chico bastante joven ha empezado su charla. Hablaba de los métodos que usa YMCA para tratar con jóvenes con inclinaciones rufianescas. Hablaba bastante rápido. Gracias a que usaba una presentación con PowerPoint he podido enterarme de algo. De vez en cuando soltaba alguna parida que yo, por supuesto no llegaba a pillar. Al final, he visto como una mujer iba desplegando el picoteo. Decidí que era mejor pirarse para evitar el para mí previsible: ¿Y tú que haces aquí?, incómodo en tu propio país, y másembarazoso en tierra extranjera.
Con paso firme me he encaminado a la salida, pero una mujer me ha ofrecido coger comida. “Bueno, la cojo y me voy”. Apenas le había hincado el diente me ha venido otra mujer a presentarse. Hablando con ella resultó trabajar en la biblioteca donde voy a consultar internet. Y así como quien no quiere la cosa nos hemos puesto a hablar mientras iba cayendo bocadillo tras bocadillo, regados con suculentos y exóticos zumos. Conocía a la camarera de mi restaurante y al entrenador de los chavales con los que juego a baloncesto. Me gusta. Ya empiezo a integrarme en la vida local. Luego me ha presentado a un pastor presbiteriano con el que he hablado un ratillo. Cuando mi estómago ha llegado al límite he empezado a despedirme y la mujer ha insistido para que me llevara unos cuantos bocadillos a casa. Con lo cual, aparte de haber cenado, ya tengo almuerzo para mañana.
Haciendo uso del título de la conferencia, de un problema como es el acudir por error a una junta de socios he aprovechado la oportunidad para ponerme las botas, conocer gente y practicar inglés.

sábado, 28 de febrero de 2009

Ian Gibson: Cría fama y échalos a dormir

Dentro de la bien poblada agenda cultural oscense, esta semana contamos con la presencia del famoso hispanista irlandés Ian Gibson. Como era de esperar, la sala de la Diputación estaba abarrotada para asistir a la conferencia cuyo tema era "Antonio Machado y el exilio español".
A pesar de la fama del conferenciante, la disertación fue para mi gusto bastante floja por dos motivos. El primero, el tema elegido. Antonio Machado me interesa como poeta. Eso puede incluir los lugares donde vivió o algunos sucesos de su vida, que influyeron en su obra... En este caso, Gibson se centró en la visión de Machado de la situación política durante la II República y la Guerra Civil. Habrá gente a la que le llame la atención ese aspecto del poeta sevillano, pero a mí, no demasiado. Por supuesto, no le voy a echar la culpa de eso a Ian Gibson.
El otro motivo que hizo perder puntos fue que Gibson leyó toda su conferencia, lo cual le dio demasiada rigidez. Mucho ha de interesar un tema para que resulte ameno escuchar a alguien leyendo durante una hora con acento extranjero. No obstante, las pocas veces que Gibson se salió del guión demostró su sentido del humor y cuánto hubiera ganado su charla habiendo improvisado más.
En la charla, Gibson dejó claras sus preferencias políticas. Ningún problema en eso. Todos cojeamos de algún pie. Lo que ya no me gusta, es que, aparte de notársele quiera convencer. Pasó lo mismo con una conferencia de Mirta Núñez sobre la represión de la mujer española en la postguerra. Cuéntenme ustedes los hechos, y yo ya decidiré si me gustan los Nacionales o los Republicanos o Franco o los Maquis o ninguno de ellos. En este caso, ambos conferenciantes eran de izquierdas, pero con los de derechas me imagino que pasará algo parecido. Yo voy a una conferencia de historia para conocer hechos y datos, no para que me den un mitin.
Cuando llegó el turno de preguntas, apareció un personaje clásico en este tipo de actos, que a mí me desagrada bastante. El típico listillo que también reclama su dosis de protagonismo. Porque no es normal emplear 5 minutos en hacer dos preguntas que se podrían hacer en 20 segundos. Ni que al acabar de preguntar, después de tanta vuelta no quede claro qué es lo que pregunta.
A pesar de que no le haya dejado en muy buen lugar, sí que destacaría dos cosas que me gustaron de Ian Gibson: su gran conocimiento de la historia de España, y que es, a su modo, un personaje entrañable.

martes, 10 de febrero de 2009

Carlos Andreu: "Ser feliz en tiempos de agobio"

“La mujer, el marido, los niños, el jefe, los clientes, la cuesta de enero, los cuñados, los abuelos, pasear al perro, bajar la basura, hacer la compra, ir al dentista, la revisión del coche… si eres de los que piensa que no tienes tiempo para escuchar esta conferencia… esto es síntoma de que no te la puedes perder”
Así se anunciaba la conferencia que dio ayer en Huesca, Carlos Andreu, un especialista en seminarios de motivación para empresas. Está claro que si alguien da una conferencia tiene que dominar el tema. Y en este caso, Andreu da totamente la impresión de ser un hombre feliz. Impecablemente vestido, muy alto y bien parecido, impacta visualmente al auditorio. Pero cuando abrió la boca y empezó a disertar consiguió mantener a todo el mundo con la boca abierta durante una hora que se hizo cortísima. Creo que nunca he visto un orador tan excepcional. Está dotado de un gran sentido del humor y una vasta cultura que aplica para poner ejemplos prácticos en sus explicaciones. De hecho comentó que había ganado varias veces un concurso de oradores en Andalucía. Y es que da la impresión de que cualquier tema que hubiera escogido lo habría hecho ameno e interesante. En este caso tocaba la felicidad. Inciendo en algunas ideas ya conocidas y otras innovadoras, nos dio una pincelada del secreto de la felicidad. Casi nada. Con algunas cosas no estoy muy de acuerdo. Por ejemplo, toma partes del pensamiento positivo, al cual considero un engaño. Pero consigue transmitir sus ideas con una vitalidad y energía tales, que se podría decir que por lo menos en la hora que duró su charla nos acercamos bastante a la felicidad. Y es que, y en eso coincido, Andreu destacó que lo más importante es vivir el presente y disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas. Aunque en este caso, la charla fue todo menos cotidiana.
Si alguna vez os enteráis de alguna actividad de Carlos Andreu, ya sea seminario, cursillo o conferencia, no dudéis en acudir. Seguramente aprenderéis algo valioso, pero de lo que no cabe duda es de que os divertiréis y os impactará.

martes, 27 de enero de 2009

Leopoldo Abadía: Economía para dummies

Ayer fui a una conferencia que dio en Huesca el nuevo "gurú" de la economía: Leopoldo Abadía. Pero a diferencia del "gurú" convencional, al que casi nadie entiende, y nos mira por encima del hombro, Abadía usa un lenguaje simple y hace gala de una extraordinaria cercanía al público.
Lleno hasta la bandera en la sala de conferencias. Un hombre con una carrera impresionante ha alcanzado la fama gracias a sus apariciones en televisión. Se me ocurre la analogía con el genial Chiquito de la Calzada, del que por cierto, ahora que ha desaparecido de la pantalla, casi nadie tiene en cuenta.
Con un lenguaje llano, evitando tecnicismos, y con un brillante sentido del humor, hizo un análisis certero del origen de la actual crisis económica y financiera. Ciertamente la explicación pasó la prueba del algodón, ya que, alguien como yo, que lo primero que hace cuando coge un periódico dominical es descartar las páginas salmón, lo entendió perfectamente.
Fue muy crítico con los "sabelotodo" económicos, de los que dice que, o no saben explicar lo que saben, o no lo entienden. En cambio, Abadía se cura en salud diciendo que sabe muy poco. Quizá sea falsa modestia, pero lo cierto es que lo que sabe, lo transmite muy bien.
Hizo un alegato a favor de la ética en los negocios y la cultura del esfuerzo. Incluso llegó a defender darle un par de tortas al estudiante que no aprueba ni una, ante un auditorio que seguramente se habría escandalizado si esa "solución" se hubiera dado desde otro estamento.
Definitivamente, Leopoldo Abadía ha descubierto un camino poco transitado para llegar al éxito. La sencillez, la humildad, el criterio propio y la falta de corrección política.¡Enhorabuena! Abierta la veda, es de esperar una avalancha de imitadores. Pero quien da primero da dos veces...