La idea se le ocurrió a mi hermano. Ibieca está a unos 21 km de Huesca y tenemos amigos de allí que también corren. Para mentes calenturientas como las nuestras, la idea de montar una media maratón que una estas dos localidades es evidente.
Una vez lanzada la idea, solo fue cuestión de buscar una fecha que nos viniera bien a todos y ultimar los detalles logísticos. Se decidió correr en sentido Ibieca-Huesca, y aprovechar para hacer una comida en Huesca, de la que daré cuenta en mi siguiente entrada.
A las 11 de la mañana, 7 campeones salíamos de la plaza principal de Ibieca, con la inestimable colaboración de Lorenzo a lomos de su bicicleta como aguador de lujo. La mañana era fresca y despejada, es decir, ideal para correr. La filosofía de la prueba no era competitiva, por lo que fuimos a un ritmo suave, reagrupándonos cada cierto tiempo. Alguna vez, incluso tuvimos que parar para decidir, consultando los planos, el camino a seguir. En cierto modo, esto le dio a la clásica un cierto aire de aventura. El circuito está plagado de subidas y bajadas. Pero las risas y humores que surgían entre nosotros lo hicieron mucho más llevadero.
Al llegar a Estrecho Quinto, una impresionante vista sobre Huesca nos indicaba que el objetivo estaba cerca. Tras la "bajada de enjundia" que nos condujo a Tierz, llegaron los últimos kilómetros, en los que las piernas empezaban a pesar, y que a Bea se le hicieron particularmente duros por problemas físicos. Allí demostró de la pasta de la que está hecha y haciendo de tripas corazón, ayudada por nuestros ánimos, consiguió completar la prueba. La otra mujer participante (impresionante Ruth) fue la auténtica animadora de la prueba haciendo fotos, humores, yendo, viniendo, cambiando de ritmo... Ciertamente estas dos campeonas demostraron que las mujeres pueden conseguir cosas muy grandes sin necesidad de quejarse o de aprovecharse de leyes absurdas e injustas.
Tras más de dos horas de trote, que se pasaron volando, al paso por las piscinas del Perpetuo Socorro, completamos los 21,097 km, distancia tan querida por nosotros, que hacen completar una media maratón.
Aunque más de uno hoy "no siente las piernas", para todos nosotros la I Clásica Ibieca-Huesca ha sido todo un éxito a nivel organizativo y, sobre todo, a nivel humano.


